jueves, 28 de agosto de 2014

¿Cuándo llevar a un niño por primera vez al oftalmólogo?




Según la Sociedad Española de Oftalmología (SEO), la revisión de la vista en niños sólo debería ser realizada por oftalmólogos, ya que el retraso en el diagnóstico de patologías oculares podría llegar a ocasionar el agravamiento de las mismas.

Trastornos de visión como la hipermetropía, pueden ofrecer un falso diagnóstico en una revisión rutinaria. Por otro lado, algunas pruebas diagnósticas como la dilatación de la pupila, sólo pueden ser realizadas por un oftalmólogo. 

Asimismo, sabemos que el estrabismo puede aparecer antes de los 6 años. Su consecuencia, la ambliopía (conocida como ojo vago), puede resultar irreversible si no se corrige a tiempo, ya que precisa un tratamiento precoz antes de que el ojo evolucione.

Algunos síntomas a tener en cuenta

El criterio empleado por los especialistas para recomendar la visita al oftalmólogo es el siguiente:
  • Siempre que se detecte alguna anomalía: el niño hace guiños al mirar un objeto, desvía un ojo, gira la cabeza para mirar, lagrimeo, ojos rojos o dolor de cabeza en el esfuerzo visual.
  • Los niños con antecedentes familiares de enfermedades oculares hereditarias, o antecedentes personales de enfermedades generales que se asocien con problemas visuales, deberán acudir al oftalmólogo según el criterio de su pediatra.
  • En niños sin síntomas y sin antecedentes familiares ni personales, el pediatra realizará la exploración del sistema visual en el recién nacido y una vez al año hasta los 4 años valorando: examen externo del ojo, reflejo fotomotor, existencia de estrabismo y reflejo rojo en las pupilas. A partir de los 4 años medirá también la agudeza visual. El pediatra remitirá al oftalmólogo a todo niño sospechoso de presentar una anomalía visual según su exploración.
  • Entre los 3 y los 4 años todo niño sano debe acudir al oftalmólogo, quien realizará una exploración ocular completa y determinará si debe seguir algún control posterior. 

Sería aconsejable que esta exploración la realizara un oftalmólogo acostumbrado a tratar con niños ya que el grado de colaboración del menor a estas edades depende en gran parte del ambiente que le rodea. En Eurocanarias Oftalmológica encontrarás a los mejores especialistas para llevar a cabo la primera revisión ocular de tus hijos.

viernes, 22 de agosto de 2014

La vulnerabilidad de los más pequeños ante los rayos solares




El ojo del niño es más sensible que el del adulto. Su cristalino, que ejerce de filtro, aún no está funcionando a la perfección, por lo que antes del primer año de vida, deja pasar el 90 por ciento de la radiación UVA y el 50 por ciento de la UVB, con lo cual llega directamente a la retina.

Esto puede provocar serios daños a corto plazo como provocar casos de queratitis (quemaduras solares) o llegar a daños más severos a largo plazo al producirse alteraciones agudas de la córnea, lesiones degenerativas y quemaduras agudas en la retina. 

La vulnerabilidad de un niño a los rayos UV se incrementa aún más, ya que es durante la infancia y hasta los 18 años de edad cuando se acumula hasta el 80% de la radiación UV solar en la vida, debido a que en esta etapa se pasa más tiempo al aire libre. Por tal motivo, en promedio, un menor recibe al año tres veces la dosis de radiación ultravioleta solar en comparación con un adulto.
Ante los altos niveles de radiación UV, principalmente entre las 10:00 y 16:00 horas cuando el sol emite su máxima temperatura, junto con las recomendaciones para la protección de la piel (bloqueador solar, gorra y prendas largas), la OMS recomienda el cuidado de los ojos a través de lentes fotosensibles que regulen la luz visible y bloquen al 100% los rayos UV solares.
De acuerdo con el Proyecto Mundial de Protección contra la Radiación UV de la OMS, existen recomendaciones específicas para proteger a niños y adultos de los rayos ultravioleta del sol:
                Reduzca la exposición al sol durante horas centrales del día (10:00 a 16:00 hrs).
                Busque la sombra cuando los rayos UV son más intensos.
                Use una gorra o un sombrero de ala ancha para proteger ojos, cara y cuello.
                Proteja sus ojos con lentes que bloqueen al 100% el efecto de los rayos UV.
                Utilice protector solar de amplio espectro (FPS +15) cuantas veces lo necesite.
                Proteja a bebés y niños de corta edad, ya que su piel es más sensible.

lunes, 11 de agosto de 2014

La importancia de una buena salud visual al volante




En estas fechas conocidas por el aumento considerable de desplazamientos a causa de las vacaciones de verano, desde Eurocanarias Oftalmológica queremos recordarte que no olvides revisar tu vista antes de subirte al coche.

Según datos de la DGT, hasta el 5% de los accidentes de tráfico provocados por causas de tipo médico pueden tener su origen en problemas visuales. Los factores de riesgo de la visión y la conducción pueden ser internos o externos. En el caso de los internos podemos hablar de tres factores que influyen: la edad, el estado psicofísico del conductor y la salud visual.

En función de la edad, los informes demuestran como las personas de más de 55 años de edad suelen presentar un mayor error en la percepción de profundidad a causa de deslumbramientos, junto a otros síntomas como la adaptación a la oscuridad, la percepción espacial o la visión cromática. Si tenemos en cuenta el estado psicofísico del usuario, la fatiga o la ingesta de sustancias pueden afectar a la capacidad visual. La somnolencia, la ingesta de alcohol o la toma de ciertos medicamentos pueden afectar en el rendimiento visual del individuo, siendo importante su prevención. El tercero de los factores, la salud visual, engloba los problemas de visión más comunes entre los conductores, tales como la miopía, el astigmatismo, la hipermetropía, la visión binocular, el estrabismo, el glaucoma o las cataratas. Circular con una mala salud visual provoca numerosas consecuencias, entre las que se pueden citar las siguientes: aumenta el cansancio, aumenta el error en el cálculo de distancias y velocidades, empeora la percepción y legibilidad de las señales de tráfico, aumenta el riesgo de distracciones y crea inseguridad al volante.

El conductor recibe el 80% de la información que necesita para conducir a través de la vista y el 90% de las decisiones que toma frente al volante dependen de la visión, por lo que ésta se convierte así en el sentido más importante a la hora de conducir. Si la alteración de la visión impide la captación adecuada de estímulos, el procesamiento cognitivo, la toma de decisiones y la respuesta psicomotora se verán consecuentemente alteradas. 

Por ello, desde Eurocanarias Oftalmológica, recomendamos a los conductores que revisen su vista al menos una vez al año con el objetivo de reducir el número de accidentes causados por mala visión en nuestras Islas.

miércoles, 6 de agosto de 2014

¿Cómo actuar ante una picadura de medusa en el ojo?




En verano, son muy comunes las picaduras de medusa, especialmente en las playas de aguas más cálidas. Estos animales, al sentirse amenazados, sueltan un veneno a través de sus tentáculos que al entrar en contacto con nuestra piel genera una reacción urticante. La sensación de dolor es muy parecida a la de una quemadura, y aparece una erupción cutánea en la zona afectada que provoca picor y escozor, aunque la reacción puede variar en función de la persona. En caso de sufrir una picadura de medusa, deberemos tomar las medidas adecuadas para calmar el dolor y evitar posibles complicaciones.

Si la picadura es en alguno de los ojos, lo primero que debemos hacer es mantener la calma y, una vez hayamos salido del agua, lavarnos los ojos y la piel de los párpados con suero fisiológico o con agua salada, nunca usar agua dulce, ya que podrá romper las células urticantes, sufriendo otra picadura; posteriormente debemos acudir al oftalmólogo, quien te recetará un tratamiento tópico en gotas y pomadas para aliviar el efecto de la picadura.

El contacto con una medusa puede tener efectos graves como la disminución o pérdida de visión. Los tentáculos del animal producen una quemadura química, parecido a lo que causan en un brazo o una pierna, pero con más riesgo de complicaciones. Pero la picadura puede producirse, en ocasiones, por el simple contacto con la mano y el animal. Al rascarnos una vez fuera del agua se puede transmitir el urticante de la mano al ojo. Dependiendo de la gravedad del caso se administrará un determinado tratamiento. Normalmente, como ya explicamos anteriormente, suele ser tópico, gotas y pomadas, para reducir los efectos de la picadura.

Si desafortunadamente has tenido una experiencia de este tipo, no dudes en acudir a Eurocanarias Oftalmológica para buscar la mejor solución a tu problema.