viernes, 22 de agosto de 2014

La vulnerabilidad de los más pequeños ante los rayos solares




El ojo del niño es más sensible que el del adulto. Su cristalino, que ejerce de filtro, aún no está funcionando a la perfección, por lo que antes del primer año de vida, deja pasar el 90 por ciento de la radiación UVA y el 50 por ciento de la UVB, con lo cual llega directamente a la retina.

Esto puede provocar serios daños a corto plazo como provocar casos de queratitis (quemaduras solares) o llegar a daños más severos a largo plazo al producirse alteraciones agudas de la córnea, lesiones degenerativas y quemaduras agudas en la retina. 

La vulnerabilidad de un niño a los rayos UV se incrementa aún más, ya que es durante la infancia y hasta los 18 años de edad cuando se acumula hasta el 80% de la radiación UV solar en la vida, debido a que en esta etapa se pasa más tiempo al aire libre. Por tal motivo, en promedio, un menor recibe al año tres veces la dosis de radiación ultravioleta solar en comparación con un adulto.
Ante los altos niveles de radiación UV, principalmente entre las 10:00 y 16:00 horas cuando el sol emite su máxima temperatura, junto con las recomendaciones para la protección de la piel (bloqueador solar, gorra y prendas largas), la OMS recomienda el cuidado de los ojos a través de lentes fotosensibles que regulen la luz visible y bloquen al 100% los rayos UV solares.
De acuerdo con el Proyecto Mundial de Protección contra la Radiación UV de la OMS, existen recomendaciones específicas para proteger a niños y adultos de los rayos ultravioleta del sol:
                Reduzca la exposición al sol durante horas centrales del día (10:00 a 16:00 hrs).
                Busque la sombra cuando los rayos UV son más intensos.
                Use una gorra o un sombrero de ala ancha para proteger ojos, cara y cuello.
                Proteja sus ojos con lentes que bloqueen al 100% el efecto de los rayos UV.
                Utilice protector solar de amplio espectro (FPS +15) cuantas veces lo necesite.
                Proteja a bebés y niños de corta edad, ya que su piel es más sensible.