martes, 5 de noviembre de 2013

La prevención, principal arma contra la Degeneración Macular



La degeneración macular surge, como bien indica su nombre, cuando la mácula se ve afectada. Esta zona se encuentra en la parte posterior del ojo y es sensible a la luz. Es la responsable de la agudeza visual, por lo que cuando sufre daños trae como primer síntoma la pérdida de visión central. El tabaquismo, la edad avanzada o antecedentes genéticos, entre otros factores, pueden desencadenar esta patología. El deterioro de la visión cuando se sufre degeneración macular es rápida, por lo que se recomienda acudir al oftalmólogo desde los primeros síntomas. Éstos suelen aparecer mediante la observación de distorsiones o vista borrosa. La degeneración macular es una de las principales causas de ceguera en el mundo desarrollado en los mayores de 65 años.

El diagnóstico precoz es fundamental, cuanto más rápido sea éste, mayor será la posibilidad de detener la enfermedad. Conviene determinar que tipo de degeneración padece el paciente para saber qué grado de agresividad posee su patología. Si hablamos de degeneración macular húmeda, nos referimos a la tipología menos común y más agresiva, que se da en el 10% de los casos. En la  seca, el pronóstico es más esperanzador, ya que la enfermedad cursa más lentamente. 

El tratamiento en la degeneración húmeda no elimina la enfermedad, aunque puede evitar la pérdida severa de visión. Para lograr una mejoría el oftalmólogo puede administrar al paciente medicamentos para reducir el daño de la patología. Asimismo, el uso del láser o de terapia fotodinámica han demostrado dar unos excelentes resultados.

Te recomendamos que acudas al oftalmólogo al menos una vez al año a partir de los 45 años y que evites hábitos nocivos como el tabaco, de esta forma reducirás tus posibilidades de padecer esta enfermedad.