viernes, 16 de agosto de 2013

Protege tus ojos en la piscina



El baño en una piscina es una estupenda forma de refrescarnos y divertirnos, sin embargo entraña ciertos riesgos para nuestros ojos que debes tener en cuenta. En primer lugar, el agua de las piscinas está tratada con cloro para evitar la proliferación de bacterias y otros gérmenes. Por ello, debes tener especial cuidado a la hora de sumergirte, dado que el contacto con los ojos puede desencadenar irritaciones de diversa gravedad. Por el contrario, cuando el agua está tratada de forma deficiente químicamente, puede provocar otro efecto no deseado, la conjuntivitis infecciosa. En Eurocanarias Oftalmológica siempre hemos tratado de inculcar una serie de consejos para evitar daños en nuestros ojos durante la época estival.

Es importante bañarnos con gafas protectoras, sobre todo en piscinas con gran afluencia de personas, donde la posibilidad de infección es mayor. Por supuesto, es conveniente cerrar los ojos si nos sumergimos y no llevamos protección, dado que así pondremos un freno a los agentes agresivos que se encuentren en el agua. Para diferenciar una irritación de una infección, debes tener en cuenta que normalmente en el primer caso las molestias surgen a las pocas horas del baño, mientras que en el segundo es posible que los primeros síntomas aparezcan a los pocos días. En cualquier caso, te recomendamos que acudas cuanto antes a un oftalmólogo, dado que la atención precoz puede evitar daños irreversibles.